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Nuestra amiga

May 3, 2008

Sin mediar palabra se quitó la camiseta y se tumbó boca abajo en un lado de la cama. Le pregunté si tenía crema o aceite para poder deslizar las manos. Me dijo que en el armario del baño tenía aceite corporal. Así que Montse amablemente lo trajo.

Hola a todos, soy Alfredo y llevo varios años viviendo con mi novia Montserrat. Decidimos ir a ver a una amiga que se acababa de hacer unos arreglos en su piso y quedamos en ir a verlos. A la llegada nos alegramos los tres de vernos de nuevo, teníamos muchas cosas que contarnos ya que hacía tres meses que no nos veíamos puesto que nuestra amiga vive en otra localidad.

Any, que así se llamaba nuestra amiga, nos enseñó el piso. Nos gustó mucho y nos alegramos que estuviera contenta.

Habíamos llegado sobre las seis de la tarde, era verano y hacía un día realmente caluroso. Nuestra amiga tiene una figura muy normal y nunca la había mirado como una posibilidad en el terreno sexual. Tanto mi novia como yo nos dimos una ducha y nos pusimos cómodos. Salimos a la terraza los tres con poca ropa debido a la alta temperatura.

Yo iba con mi bañador de competición y una camiseta corta, Montse iba con la parte de abajo del bikini y una camiseta sin sujetador y nuestra amiga iba con una camiseta larga de tirantes y una braguita blanca que de vez en cuando se le veía cuando cambiaba de postura en la tumbona donde estaba echada.

Los tres charlamos animadamente durante un buen rato de muchos temas. Nos contábamos todo los que no había pasado desde la última vez que nos vimos.

Se hizo la hora de cenar y como estábamos cansados del viaje preferimos no salir a cenar fuera y encargar comida preparada y que la trajeran a casa.

Después de la cena Any nos comentó que le había llamado la atención el comentario que le habíamos dicho sobre el curso de masaje que habíamos realizado. Y tanto Montse como yo le dijimos que cuando quisiera estábamos dispuestos a darle un masaje que la dejaría como nueva.

-Pues porque estarías cansados que si no… -Pues si quieres que Alfredo te de un poco en la espalda para relajarte dijo mi novia. -Por mí encantado - comenté. -No sé si es abusar. -No chica - dijo Montse - te pones en la cama y mientras seguimos los tres charlando de nuestras cosas. -Vale, pues venga - dijo Any.

Sin mediar palabra se quitó la camiseta y se tumbó boca abajo en un lado de la cama. Le pregunté si tenía crema o aceite para poder deslizar las manos. Me dijo que en el armario del baño tenía aceite corporal. Así que Montse amablemente lo trajo.

Yo me fijé en el cuerpo de Any. Se notaba que había tomado el sol y tenía un color de piel muy bonito. Era aceitunado y hacía un contraste con su braguita blanca muy bonito y excitante. Además, la situación de darle masaje delante de mi novia me empezaba a subir las pulsaciones.

Traté de calmarme. Seguí estudiando su cuerpo. Miré sus piernas, eran delgadas y acababan en ese pliegue que hace con el pompis cuando se juntan. Su culito estaba muy bien. Tenía las piernas un poco separadas y la verdad que daban ganas de meter los deditos por detrás.

Bueno ellas hablaban y me dispuse a empezar. Le apliqué aceite por la espalda y, después de indicarle que se retirara la melena castaña que tenía, empecé a deslizar mis manos por su espalda.

-¿Que tal las manos de Alfredo? - le preguntó Montse cuando llevaba un rato masajeando su espalda. -Pues la verdad que casi prefiero callarme y sentir sus manos. -Y entonces ¿qué hago yo? - preguntó Montse. -Pues sigues masajeando la espalda y yo sigo con las piernas - le propuse a mi novia.

Así lo hizo. Yo extendí el aceite corporal por las piernas de nuestra amiga. Tenía una piel muy suave y la verdad que cuando extendía el aceite y llegaba a arriba de la pierna, por la parte interna solo pensaba en que ojalá pudiera seguir hacia el centro. De pronto coincidí mi mirada con la de Montse y con cara de asombro me indicó con los ojos mis partes íntimas.
Tenía una erección tremenda y sentí temor de la reacción de mi novia. Ella ni corta ni perezosa dijo:

-Any si mi chico sigue dándote masaje no respondo de que no te meta mano porque esta empalmado de verdad.

Yo no sabía donde meterme e intenté convencerles de que era una reacción sin importancia y sin malas intenciones producida por la situación. La luz era tenue, el aceite, la piel bronceada,

-Ya, ya - se burló mi novia - seguro que es por eso. Pues casi no te cabe en el bañador. Any vuélvete y mira. -Vaya Alfredo si que te has puesto cachondo, pero compréndelo pobrecito yo tengo que confesar que entre él poniéndome crema y tú con tus pechos casi en mi cara también me he empezado a poner nerviosilla - comentó Any.

-Bueno hace un rato que vi como se le ponía a mi chico el pito y seguí porque me estaba excitando un poco. Así que si queréis podemos seguir con el masaje - propuso Montse.

Yo empecé a darle masaje por la parte alta de las piernas. Subía con las dos manos a la vez por el interior y luego giraba el la parte alta de las piernas y bajaba por la parte exterior hasta la rodilla. Volvía a subir y cada vez me acercaba más a los labios de su vulva.

Montse seguía como si fuera un masaje normal. En un de mis incursiones, calculé mal y rocé con la punta de mis dedos su vagina, y Any no pudo retener un pequeño gemido y a la vez subió su pompis como acto reflejo del inesperado pero deseado tocamiento.

-Bueno, ahora toca por la parte de adelante - dije con seguridad como un profesional.

Se volvió y los tres sabíamos que esto podía acabar de cualquier manera. Mi novia se quitó la camiseta diciendo que hacía mucho calor, y tenía los pezones totalmente erectos, Any igualmente y se le notaba una mancha de humedad en la parte de debajo de su braguita. Yo ya no podía más pero tenía que tener paciencia pues no me quería arriesgar a dar el paso y que dijeran que me había equivocado o que nadie había dicho que se podía llegar hasta ese extremo.

-No te olvides de los pechos - le dije a mi novia - es muy importante el masaje en esa zona.

Lo dije con segundas pues tenía muchos deseos de ver a mi novia acariciando las tetas de nuestra amiga, la cual estaba disimulando cada vez menos debido a su progresiva excitación.

-Ahora me toca a mí - dijo Montse - que también me gusta que me soben.

Así que, Any se levantó y mi chica, ni corta ni perezosa, se quitó la braguita del bikini y boca abajo y abriendo las piernas nos dijo: -Por favor no os cortéis un pelo - y se puso a reír nerviosa.

Montse me bajó el bañador nerviosa, y a Any le apretó una teta con la mano diciendo: -Venga, todo el mundo a sobarse me he puesto como una moto. Entre risas nos empezamos a sobar. Me cogían del pene. Yo les tocaba por detrás el coñito. Estábamos como motos. Yo cogí a Montse la puse a cuatro patas y empecé a lamerle el coñito y el ano respectivamente y para mi disfrute, como yo estaba a cuatro patas Any empezó a chuparme el ano y con una mano a la vez me masturbaba desde atrás.

Yo no podía más estaba a reventar. Era mi ilusión realizada. De pronto dije que cambio de posiciones, así que, yo empecé a chupar la conchita a la amiga y su ano y Montse me chupaba a mí. Noté que mi novia se ponía a mi lado y me quitaba la cara del culo de Any y me guiñó un ojo. Me apartó delicadamente y empezó a chupar el culo y la vagina de su amiga. Esta no paraba de gemir. Yo como pude me puse debajo de nuestra amiga y empecé a masajearle el clítoris y en menos de un minuto se corrió diciendo:

-Vaya pasada, gracias, gracias…

Entonces les propuse que hiciéramos lo mismo con Montse. Esta se puso boca arriba y Any metió la cabeza entre sus piernas y empezó a lamer y yo en posición del 69 masturbaba el clítoris de mi chica mientras ella se metía mi pene en la boca. Yo le dije que se concentrase en sentir placer pero aún así se humedeció un dedo y me empezó a estimular el ano.

Mi novia nos decía que más deprisa yo ya no podía más. Le dije a Any que se pusiera a cuatro patas en la postura del 69 con mi chica y que ella se pusiera arriba chupando y lamiendo a mi novia. Yo empecé a estimular desde atrás a nuestra amiga y mi novia cogió mi miembro y me fue llevando para que penetrara a Any.

Aquello fue demasiado yo a los diez minutos derramé mi semen en Any y me tumbé al lado mientras ellas seguían hasta acabar las dos corriéndose.

A partir de ahí, lo que sucedió os lo contaré más adelante…

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