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Follando en el baño

May 28, 2008

Hola, me llamo Juan, trabajo en un hotel de León Capital y mi relato es en relación a una compañera de trabajo.
Ella se llama Luisa, y es encargada de un departamento del hotel donde trabajo, desde el día en el que entré a trabajar me fijé en ella, y poco a poco la fui cogiendo cariño, ya que es muy mimosa. Ella esta casada pero sin hijos, tiene sobre unos cuarenta años. Tiene muy buen cuerpo ya que le gusta el deporte indoor y además le deja mostrar tras buenos escotes y buenas infladas.

De todas formas iré al grano que es para lo que estamos…

Me he comprado una casa y me acabo de ir a vivir a ella, ella me había insistido en que quería ir a verla en anteriores ocasiones, pero por unas cosas y otras no habíamos podido ir.

Una semana de estas que andaba un poco más caliente de lo normal, salió el tema de ir a tomar un café a mi casa nueva y así la conocía, quedamos a finales de semana laboral.

Mi mente calenturienta ya empezó a cavilar la forma de insinuarme a ella. Debido a mi forma de ser me costaba mucho insinuarme, ya que me daba palo meter la pata y que me viera como un pervertido sexual.

Normalmente cuando tengo esos días tan calenturientos, no me suelo poner calzoncillos, así que en un rato que tuve fui a verla a su oficina y me bajé la bragueta del pantalón de forma que desde la posición que me solía poner cuando la iba a ver a la oficina me pudiese observar el cacho de carne caliente que tenía debajo del pantalón.

Pues bien, bajé y me puse a chalar con ella y yo veía como me miraba de vez en cuando para el paquete, ya que además estaba empalmado, aunque lo intentaba reprimir, ya que si no iba a ser demasiado descarado.

Pues bien llegó el día en que fuimos a mi casa y nos pusimos a tomar un café con un poco de orujo de hierbas cosa que a mi me lanzó un poco.

En otras ocasiones, me había comentado que había ido a alguna playa nudista y tal, así que decidí atacarla por ahí. Empecé a comentarle que me depilaba debido a que hago bastante deporte y que me había depilado alguna vez toda la zona de los testículos y del pene, entonces fue cuando me dijo que su marido, cuando iban a playas nudistas, también se depilaba, pero él lo hacia con maquinilla.

Entre la charla de las playas nudistas le dije que me gustaría ir alguna vez a practicar el nudismo y le insinué que alguna vez andaba totalmente desnudo en casa, pero claro no era lo mismo ya que estaba yo solo y a mi me daba vergüenza ya que nunca había estado desnudo delante de nadie y menos delante de una chica.

Seguimos hablando de nuestras cosas y llegaba la hora de bajar a tomar unas cañas cuando de repente viendo el presidente de la comunidad a decirme que ya habían arreglado el agua caliente.

Así que le dije que si no le importaba que me duchase ya que llevaba dos días sin ducharme y ya tenia ganas de una buena ducha.

Ella no puso impedimento y le dije que para que no se aburriese, se sentase en la taza del water y así mientras me duchaba, detrás de las cortinas, podíamos hablar, a lo cual accedió sin prejuicios.

Yo me metí en la ducha y me desnudé detrás de las cortinas empecé a ducharme y comenzamos a hablar y tal, y me dijo que iba a la cocina a por un vaso de agua por lo que estuve un rato solo, aunque sentía como si hubiese alguien en el baño, pero entre el ruido del agua de la ducha no pensé que estuviese allí, comenzó a hablar y volvió a sacar el tema de que si nunca me había desnudado delante de una chica y patatín y patatan.

Al final me dijo que si quería que me podía ayudar y yo le dije que me encantaría, yo pensando que era en bromas, entonces fue cuando corrió ligeramente las cortinas y me tocó por la espalda, mi corazón casi se estremece cuando me di la vuelta y vi que era ella totalmente desnuda.

Yo que aún permanecía estupefacto, pero con una buena empalmada, cuando ella con un suave movimiento me agarra la polla y me empieza a hacer una ligera paja, mientras me susurraba al oído que con ese instrumento no tenía por que darme vergüenza desnudarme.

Fue el mayor polvo que eché debajo del agua, nos comenzamos a besar apasionadamente, la cogí en volandas y la apoyé en una especie de balda que tenia en la ducha y me bajé a hacerle una comida de coño que hizo historia, ella se corrió en mi boca, degusté el sabor de su espesa pero caliente corrida, después sin decir nada nos fuimos a la habitación, donde ella me estuvo haciendo una mamada impresionante.

Cuando de repente me obliga a darme la vuelta y a ponerme a cuatro patas y me empieza a hacer un beso negro, sensacional, después de un rato comiéndome el culo, me dice que me va a hacer la mejor corrida que he visto y prosiguió con su legua en el culo pero esta vez añadió un dedo con el cual me penetró poco a poco, yo estaba gozando como un animal, cada movimiento de su dedo era más penetrante hasta que empecé a sentir una sensación única, sentía que me quería correr, pero era una corrida que notaba que venia desde atrás,…exploté, fue la mayor corrida que he hecho nunca.

Descansamos un rato y me pidió que fuese su juguete sexual, que cada vez que estuviese caliente la follase estuviese donde estuviese a lo cual accedí.

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